Jueves, 26 Noviembre 2015 19:22

“Con una mirada RSE es posible dar sustentabilidad a largo plazo a un negocio”

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Conversamos con uno de los más importantes consultores sobre el desarrollo de las políticas de responsabilidad social en Chile, los programas y énfasis a los que están apuntando las empresas y algunas de las experiencias destacadasha conocido en la industria minera nacional.

Nicolás Sánchez
Periodista revista Cero Riesgo

“Ya es un hecho conocido que el éxito sostenible de un negocio, depende tanto de sus resultados económicos, como del equilibrio entre los intereses de todos los agentes involucrados en su desarrollo actual y futuro: inversionistas, clientes, proveedores, empleados, socios, la comunidad local, la sociedad en su conjunto y las futuras generaciones”. La cita da inicio al ítem “Hágase socio” del sitio web de la consultora Acción RSE, y de alguna forma resume la filosofía y objetivos de la Responsabilidad Social Empresarial.

Conocida por su sigla RSE, o también como Responsabilidad Social Corporativa (RSC), esta práctica puede definirse como “el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores. La RSE es una iniciativa de carácter voluntario” (1).

A modo histórico, los primeros antecedentes de la RSE se remontan al siglo XIX, en el marco del Cooperativismo y el Asociacionismo que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva. A nivel más contemporáneo, para algunos teóricos la fuente inspiradora de la RSE fue el Pacto Mundial impulsado por la ONU, presentado en 1999 durante el Foro Mundial de Davós y cuyo fin era promover la creación de una ciudadanía corporativa global que concilie intereses comerciales y sociales (2).

En noviembre de 2010 se publicó el ISO 26000 (ISO por sus siglas en inglés), que establece líneas en materia de Responsabilidad Social establecidas por la Organización Internacional para la Estandarización. En la ocasión se designó a un grupo de trabajo ISO especializado en esta materia liderado por el Instituto Sueco de Normalización y por la Asociación Brasileña de Normalización Técnica (ABNT). Actualmente este documento sólo sirve de referente y guía, y no tiene propósito de ser certificatorio, regulatorio o de uso contractual.

Para indagar sobre el desarrollo de esta práctica en Chile conversamos con Ignacio Larraechea Loeser (51), economista de la Universidad de Chile y con una vasta experiencia en los sectores público, privado y académico. Desde 2011 es gerente de
Acción RSE, organización sin fines de lucro que agrupa a 168 empresas socias que trabajan por la Responsabilidad Social Empresarial y el desarrollo sustentable en Chile.

“Ayudamos a las empresas a mejorar su competitividad y sustentabilidad a través de proyectos, servicios, actividades, formación, desarrollo de investigación y difusión en cinco áreas de trabajo: ética y gobierno corporativo, calidad de vida laboral, medio ambiente, clientes y cadena de valor y comunidad”, explica el sitio web de Acción Chile.

-¿Qué es, a su juicio, la Responsabilidad Social Empresarial (R.S.E)?

-En Acción RSE, definimos la Responsabilidad Social Empresarial como una visión de negocios, necesaria para la competitividad y sustentabilidad de las empresas. En esta mirada se integra armónicamente el desarrollo económico con el respeto por los
valores éticos, las personas, la comunidad y el medio ambiente, en toda la cadena de valor. De esta manera, es posible dar sustentabilidad a largo plazo a un negocio.

-¿Cuál es el grado de desarrollo de la R.S.E. en Chile?

-En este momento, no existen estudios públicos que permitan determinar el grado de desarrollo de la R.S.E. en Chile. Lo que sí existen son estudios que reflejan la percepción de las personas ante el comportamiento de las empresas en temas que ellas (las personas) reconocen o suponen como responsabilidad social.Sin embargo, en nuestra última publicación “Análisis de reportes de sustentabilidad 2012: Aproximaciones a la gestión de la R.S.E. en Chile”, es posible identificar algunos ámbitos a los que están apuntando las empresas en este tema. Por ejemplo, es posible ver que existe un avance común en las empresas en la creación de estándares y políticas, como el código de ética y las políticas de sustentabilidad; la clasificación e identificación de grupos de interés; los programas y gestión ambiental, y el desempeño en temas de sindicalización y Derechos Humanos.

-Existe un cierto prejuicio en relación a que la R.S.E es sólo otra forma de marketing o “lavado de imagen” para mitigar un fuerte impacto ambiental y/ económico que un determinado proyecto puede ocasionar en un lugar ¿qué responde usted?

-Es una mirada válida si quien la sostiene ha observado sólo una parte de la actuación de la empresa (donaciones o actividades no vinculadas al quehacer del negocio) o no ve consistencia entre su discurso y los hechos. Es más, es una visión muy razonable si una empresa presenta como R.S.E. acciones de índole filantrópica, a la vez que descuida la gestión de las expectativas y la relación con sus públicos de interés. Nosotros en Acción R.S.E. trabajamos para lo contrario: que las empresas gestionen todos sus impactos en profundidad, en toda su cadena de valor, y con transparencia, lo cual implica mostrar tanto los logros como aquellos desafíos pendientes.

-El pasado 13 de mayo, Renato Segura, economista de la Universidad de San Sebastián, publicó una columna en un diario regional, donde critica a la R.S.E, y en su lugar sugiere el concepto de “creación de valor compartido”, “pues lo que necesitan las comunidades son fuentes laborales y la oportunidad de desarrollar nuevos negocios, de manera que sus habitantes puedan transformarse en actores activos de su desarrollo” ¿Qué opinión le merece este análisis?

-Lo que hace esa columna es concordar lo señalado por Acción R.S.E en su documento Creación de Valor Compartido. Lo que ha fracasado no es la R.S.E, sino una versión preliminar de ella, centrada en la filantropía. La R.S.E. hoy es otra cosa, incluyendo la creación de valor compartido. La comunidad ya no reacciona positivamente a una relación vertical característica de los procesos de donaciones, sino a la participación y creación de valor para sentirse respetadas en el marco de una relación igualitaria.

entrevista2

-A mediados de año, el Gobierno ingresó a la Cámara de Diputados la norma que, entre otros, exigirá el uso de factura electrónica. En materia de R.S.E., se modifica el artículo 21 de la Ley sobre Impuesto a la Renta, “con el objeto de permitir que las empresas que efectúen desembolsos para el financiamiento de programas de R.S.E. no se afecten con el impuesto establecido en dicha norma” (3) ¿Qué le parece esta medida? ¿Cuáles otras sugeriría?

-En términos de forma, la iniciativa ha vinculado la R.S.E a las donaciones, lo que no coincide con nuestro enfoque. Sobre el contenido mismo, la prueba de fuego sobre la efectividad de este cambio normativo dependerá del impacto y rentabilidad social que se obtenga de esos fondos y deberá demostrar que ese impacto y rentabilidad social son mayores que los que hubiera destinado el Estado. Lo que sí nos parece importante, es simplificar y unificar las herramientas de subsidio tributario que actualmente son excesivamente complejas de operar.

R.S.E y Minería

-En Chile, la minería es un sector productivo de gran crecimiento en los últimos años, cuyo progreso también se ha visto empañado por algunos sucesos, como el accidente de los 33 mineros en la Mina San José en 2010, o el incumplimiento de resoluciones de calificación ambiental (RCA). En estos casos ¿Cuáles son las directrices que ustedes plantean para, primero, recomponer confianzas y luego, establecer una relación armónica entre las empresas y la comunidad?

-Partimos de la base que la minería ha hecho y sigue haciendo un aporte sustantivo a la generación de valor económico, es un sector de vanguardia en materia de gestión de personas, innovación tecnológica, y últimamente, en la relación con las comunidades. No obstante ello, la escala del desarrollo minero debe ser concordado con el resto de los actores económicos y sociales debido a sus evidentes impactos ambientales, sociales y económicos. En otras palabras, este país debe decidir cuanta minería es funcional a un desarrollo armónico y sustentable, y qué condiciones debe imponer a sus estándares de operación.

Por todo esto, el desarrollo minero, como el de los demás sectores, debe responder a la pregunta ¿cómo puedo optimizar la calidad de vida de las generaciones futuras y no sólo presentes? En lo inmediato, nos interesa promover acuerdos productivos territoriales, que enmarquen el desarrollo minero y lo armonicen con un proyecto de desarrollo integral local.

-Se sabe que durante los últimos años las mineras han desarrollado programas junto a sus proveedores en materia de R.S.E. ¿Qué caso o experiencia conocen ustedes?

-En un documento elaborado por Acción RSE, titulado “Creación de valor compartido”, existe el caso Minera Los Pelambres. Este plan de desarrollo busca ser un actor en un sistema integrado por todos los grupos de interés que se relacionan con la empresa, lo cual significa asumir una visión sistémica y enfocada en el largo plazo, que permita gestionar con éxito la relación con todos sus stakeholders (partes interesadas). Esto implica conocer sus intereses e inquietudes y centrar la generación de beneficios mutuos.

Por otro lado, existe una iniciativa del Gobierno llamada “Programa de proveedores de Clase Mundial en la Minería” organizado por SOFOFA, BHP Billiton, Codelco, Corfo y el Ministerio de Minería. Aquí, Corfo dispone a las empresas proveedoras, mineras y asociaciones gremiales, líneas de apoyo basada en 4 focos: el primero es con proyectos de innovación disruptiva (4), a través de Centros de Excelencia Internacionales de empresas de alta tecnología. El segundo foco apunta al apoyo de proyectos de innovación con los programas de búsqueda de financiamiento como las Garantías Corfo, fondos de capital de riesgo y el financiamiento de proyectos con Crédito Tributario. El tercer foco es el incentivo para mejorar las capacidades competitivas de innovación y gestión de estas empresas proveedoras. El último foco apunta al entorno, para incrementar la cultura de la innovación.

 

Notas

(1) “Guía de recursos sobre responsabilidad social de la empresa (RSE)”, Organización Internacional del Trabajo, 22-11-2007, www.ilo.org/public/spanish/support/lib/resource/subject/csr.htm)

(2) “La Reponsabilidad Social Empresarial”, Biblioteca Nacional del Congreso, http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-27.0843131984)

(3) Actualmente estos pagos no se aceptan como gasto necesario de la renta líquida imponible y, adicionalmente, son un gasto rechazado, es decir, se aplica un impuesto de 35% sobre la respectiva partida, que es de cargo de la empresa, lo que constituye un evidente desincentivo.

(4) Definición general: “Disruptivo es un término que procede del inglés disruptive y que se utiliza para nombrar a aquello que produce una ruptura brusca. Por lo general el término se utiliza en un sentido simbólico, en referencia a algo que genera un cambio muy importante o determinante (sin importar si dicho cambio tiene un correlato físico). Definición de disruptivo - Qué es, Significado y Concepto, http://definicion.de/disruptivo/#ixzz2VY3liWqr

Definición económica: “Servicio o modelo de negocio explotado exitosamente, que es capaz de transformar las demandas y necesidades de parte del mercado y que puede, a veces, eliminar a los competidores del negocio. “Conozca los alcances de
la innovación disruptiva”, sitio web Innovación.cl, (www.innovacion.cl/reportaje/conozca-los-alcances-de-la-innovacion-disruptiva/)