Viernes, 27 Noviembre 2015 12:37

Sobrepeso y Obesidad: impacto en el mundo, en Chile y en la minería

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De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos el 60% de la población mundial es sedentaria y 4 de cada 10 personas sufren de sobrepeso. En Chile, en tanto, estudios realizados en 2010 señalan que la obesidad en la población aumentó de un 23,2% a un 25,1%. Este problema es especialmente sensible en ciertas áreas productivas como la minería, debido a los hábitos alimenticios y la tecnificación del trabajo.
Dr. Luis Felipe Costa Edwards
Presidente Corporación Inicio
Corporación Nacional para la Prevención, Tratamiento y Rehabilitación del Sobrepeso y la Obesidad

La obesidad es una enfermedad crónica de causa multifactorial, con numerosas complicaciones para la salud de las personas y con un elevado costo para los sistemas previsionales y de salud. Como es lógico suponer, también tiene importantes
repercusiones en el ámbito social, familiar y laboral. 

El sobrepeso y la obesidad propiamente tal se caracterizan por un estado de mal nutrición, en el cual la persona presenta un aumento en la masa corporal a expensas de una acumulación de tejido graso de depósito en el organismo.

El Índice de Masa Corporal (I.M.C.) de un individuo relaciona su peso con la estatura, con el fin de determinar cuánto peso tiene éste por cada metro cuadrado de su cuerpo. Hoy es el parámetro más utilizado, a pesar de no ser la mejor medida
para determinar alzas en el peso de las personas.

Cuando en un adulto el I.M.C. es mayor de 30, hablamos de obesidad. El sobrepeso es la situación inmediatamente previa a la obesidad, y corresponde a un I.M.C. entre 25 y 30 Kg/m2 de superficie corporal.

Lamentablemente, la incidencia de sobrepeso y la obesidad van dramática y descontroladamente en aumento, debido a características de la vida actual como el sedentarismo y los malos hábitos de alimentación. Existen variadas estadísticas que
no dan buenos augurios respecto de la salud de la población en este aspecto; por otra parte, algunos programas de salud no han logrado franquear siquiera la barrera del sedentarismo, considerando sedentaria a toda persona que no realiza el mínimo recomendado de 30 minutos diarios de actividad física moderada.

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De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos el 60% de la población mundial es sedentaria y 4 de cada 10 personas sufren de sobrepeso. En Latinoamérica, en tanto, se estima que para el año 2015 -en sólo 2 años más- 280 millones de personas mayores de 15 años (es decir, un 39% de la población) será obesa.

Por todos estos indicadores, la obesidad es reconocida en todo el mundo como un importante problema de salud pública. El aumento de su prevalencia ha alcanzado caracteres epidémicos para la gran mayoría de los países industrializados y en desarrollo; es más, según diversos estudios, el costo directo que demanda la obesidad y sus comorbilidades asociadas (1), alcanza un porcentaje que varía entre 2% y 9,4% del costo total en salud en los países con información disponible.

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Se trata de una enfermedad que, aún cuando se considera no transmisible, lo es a través de los hábitos que son aprendidos en el entorno social, debido a factores como el tipo de alimentación accesible en los sectores en donde predomina la pobreza; los patrones culturales y laborales; el concepto de ciudad; y la premura del tiempo con la que se vive hoy en nuestro país.

Ahora bien ¿existen grupos en Chile en los cuales el problema del sobrepeso presente situaciones especiales?

Si, existen y particularmente en áreas de especial sensibilidad; los ambientes de algunas de las principales fuentes productivas y laborales del país resultan ser potenciadores del sobrepeso y la obesidad. Un problema que, al mismo tiempo, afecta fuertemente sus niveles de rendimiento y productividad.

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En el caso de la industria minera, sus trabajadores están expuestos a labores cada día más tecnificadas y con altos índices de sedentarismo, las que se desarrollan en sistemas de turnos que los mantienen alejados de sus hogares, lo cual ha determinado en las últimas décadas que sus requerimientos energéticos sean hasta un 50% menores. A ello se suma el consumo de dietas altamente calóricas que se originan en creencias culturales arraigadas (la actividad minera, tradicionalmente considerada como de alta exigencia física, presupone altos gastos energéticos que hoy no existen).

La investigación científica seria y sistemática al respecto es escasa. En España, un estudio con una muestra de 42.086 personas menores de 25 años estableció que “uno de cada tres trabajadores padece de sobrepeso u obesidad”. Estableció, además, que un trabajador con sobrepeso tiene un 9% de bajas por accidentes laborales, cuando una persona normal tiene sólo un 4% (menos de la mitad); los días de baja se cuadriplican: 4,7 días en los trabajadores con sobrepeso, frente a 1,2 en el resto; las diferencias sobre la posibilidad de sufrir accidentes laborales, en tanto, también se elevan: un 19%, frente al 12% de los trabajadores con un estado físico normal”.

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En Chile, un estudio que analizó el sobrepeso, la obesidad y su impacto sobre la comunidad local de distintas faenas mineras, concluyó que los problemas de obesidad se producen por dos factores principales:

1) La falta de hábitos alimenticios saludables de trabajadores que provienen de un origen rural, o que forman parte de la cultura de “los viejos”, como se les denomina a los mineros.

2) El libre consumo que existe en el casino, especialmente durante,los primeros días en que los trabajadores nuevos se habitúan a las condiciones especiales de la faena.

Los resultados confirman la relación descrita entre sobrepeso y obesidad con el incremento del costo en salud (aumentan notoriamente con la presencia de comorbilidades de alta prevalencia asociadas a la obesidad), y que el ausentismo laboral aumenta de forma relevante según cambia la categoría nutricional determinada por IMC.

Con estos antecedentes, las medidas de prevención y tratamiento de la obesidad debieran ser objeto de análisis en sus relaciones costo-efectividad y costo-beneficio, para así mejorar la salud de las personas y su productividad laboral.

Como respuesta a lo antes planteado, las compañías mineras han destinado, de forma paulatina, recursos a programas de prevención y control de sobrepeso y obesidad, lo que es complementado con facilidades deportivas y recreativas para los trabajadores ubicados en los campamentos.

En conclusión: podemos establecer que el sobrepeso y la obesidad son un importante riesgo tanto para los trabajadores como para la productividad de la empresa. Por ello, mejorar los hábitos de vida y particularmente la alimentación en estos entornos laborales debe ser considerado una inversión que determina una mayor rentabilidad y sustentabilidad del negocio, disminuyendo el ausentismo laboral y mejorando el rendimiento, la seguridad y la productividad.

Es más, es posible que las medidas a nivel laboral contra el sobrepeso y la obesidad influyan en los hogares de cada uno de los trabajadores, y determinen mejoras en los índices de nutrición de sus entornos sociales y familiares, constituyendo aportes reales a la salud y bienestar de la comunidad, en una suerte de Responsabilidad Social Empresarial. Ahora la pregunta, ¿han sido estos esfuerzos los suficientes, considerando la relevancia en la productividad final en las faenas y en el bienestar de estas personas y sus familiares?

Con casi certeza no.

Es probable que tengamos que darnos el tiempo para demostrar la equivalencia en dinero de las mermas indirectas en la productividad generadas por personas que -a pesar de no presentar ausentismo en sus actividades- se desempeñan de forma insuficiente o con capacidades disminuidas respecto de sus potencialidades. Esto, junto a la solución de los problemas básicos planteados previamente, debieran ser parte de los objetivos futuros de la industria minera, del Estado de Chile y, porqué no, de todos los países del mundo.

 AUMENTO DE LA OBESIDAD EN CHILE
  • Un estudio en población urbana de 1997 registró una prevalencia de 19,7%, y la Encuesta Nacional de Salud del año 2003 mostró una prevalencia de 23,2%. Siete años después, en 2010, esta misma encuesta, evidenció que el sobrepeso en la población aumentó de un 37,8% a un 39,3%, la obesidad de un 23,2% a un 25,1% y la diabetes mellitus (2) de un 6,3% a un 9,4%.
  • Estadísticas nacionales indican un 96% de sedentarismo en el nivel socioeconómico bajo; un 88% en el medio y un 82% en el alto. A partir de ello, se podrían esperar tasas de obesidad de hasta un 82%, aún cuando se restrinjan los aporten calóricos en las dietas alimentarias.
  • Se calcula que el 65% de la población se encuentra afectada por sobrepeso u obesidad, y que el 22% de los niños menores de seis años son obesos en el país.

Corporación IniciO 

La Corporación IniciO (Iniciativa Obesos) es una institución sin fines de lucro, fundada el año 2011 por personas que sufren o sufrieron de sobrepeso y obesidad, junto a profesionales relacionados con esa área. Su principal objetivo es ayudar a generar las condiciones necesarias para enfrentar la grave situación epidémica que existe en Chile, estudiándola y estableciendo nuevas políticas públicas y privadas que la prevengan y traten de forma integral y eficiente. En este aspecto, hoy la Corporación Inicio apoya a diversas empresas -incluyendo mineras- en el desarrollo de nuevas políticas y protocolos para su manejo institucional. Para más información, llame a 02-2244 48 08, o escriba a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

1) La comorbilidad es un término médico, acuñado por AR Fenstein en 1970, y que se refiere a dos conceptos:

• La presencia de uno o más trastornos (o enfermedades) además de la enfermedad o trastorno primario.

• El efecto de estos trastornos o enfermedades adicionales.

2) Conjunto de trastornos metabólicos que afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre.