Miércoles, 25 Noviembre 2015 14:32

¿Ha mejorado la prevención en la minería tras el rescate de los 33?

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Sin lugar a dudas, en el mundo de la prevención y de la minería chilena existe un antes y un después del 5 de agosto de 2010, día en que 33 mineros de la Mina San José quedaron atrapados a 720 metros bajo tierra tras un derrumbe en lasinstalaciones. A casi dos años y medio de su espectacular y exitoso rescate, realizamos una revisión de las actuales cifras de accidentabilidad laboral que existen en la minería, y de las principales políticas realizadas a la fecha para mejorar la prevención de riesgos en el sector.
Por Nicolás Sánchez
Periodista revista Cero Riesgo

Durante los últimos años, los accidentes han disminuido de forma notoria en la minería pequeña y artesanal, sector que además habría experimentado una mejora en su calidad de vida. Así, al menos, lo anunció el 8 de mayo el Subsecretario de Minería, Francisco Orrego, en compañía de Julio Ditborn, subsecretario de Hacienda, y Julio Poblete Costa, director nacional del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).

La ocasión fue la primera cuenta pública del programa de Gobierno Chile Gestiona, y en ella se destacaron los resultados del Programa de Seguridad Minera del Sernageomin, realizado en alianza con el sector privado. Al respecto, Julio Poblete Costa, afirmó que “los accidentes fatales en el periodo 2011/2012 bajaron un 51%, alcanzando la tasa más baja de los últimos 20 años”. 

Según el profesional, estos resultados se explicarían por varios factores, entre ellos, el esfuerzo conjunto entre las empresas mineras, asociaciones gremiales, trabajadores de la industria y Sernageomin por mejorar la calidad y cantidad de fiscalizaciones, regularizaciones de proyectos de explotación y las capacitaciones en seguridad.

En total, de acuerdo a las autoridades, durante el año 2012 Sernageomin realizó 7.675 fiscalizaciones (de 6.650 programadas), lo que corresponde a un 15% de aumento sobre la meta del año y 52% más de fiscalizaciones que el año anterior (ver gráficos).

Para Poblete, factores claves en el éxito de esta política han sido establecer una relación más estrecha con las empresas, un control más estricto en el cumplimiento de las normativas, y un mayor énfasis en el autocuidado y el liderazgo visible. Para ello, cuenta, se han realizado capacitaciones en diferentes niveles: en la formación de expertos y en Monitores en Seguridad Minera.

Según estadísticas del servicio, se puso a disposición de la industria 557 nuevos Expertos Sernageomin, cifra que representaría el doble de los graduados durante 2011 (256). “Debemos destacar el compromiso de la industria y sus asociaciones gremiales como Sonami, Consejo Minero y las agrupaciones sindicales de la minería artesanal, que han trabajado en la misma línea y objetivo de mantener una tendencia a la baja en los accidentes, siempre con miras a nuestra principal meta: cero accidente fatal”, señaló Julio Poblete.

Por su parte, el subsecretario Francisco Orrego destacó el incremento de monitores. “En los últimos tres años se han capacitado casi 5 mil Monitores de Seguridad Minera, y sólo en los últimos 12 meses Sernageomin aumentó en un 53% el número de Monitores de Seguridad, formando a 2 mil 500 nuevos monitores en todo el país, de Arica a Punta Arenas”.

En cuanto a la capacitación en la zona centro del país, entre las regiones de Valparaíso y el Maule, las autoridades señalaron que en los últimos tres años se han capacitado a más de 1.500 Monitores en Seguridad Minera. “Estos esfuerzos permitieron que en 2012 lográramos disminuir en 75% la cantidad de accidentes fatales en estas regiones”, complementó Poblete.


“La minería avanza muy rápidamente en concordancia con el desarrollo de nuevas tecnologías y con las exigencias que hoy hacen los grandes mercados; por supuesto, la seguridad no es una variable que se quede atrás de este crecimiento”, señala, por su parte, Ricardo Santibáñez, experto en prevención de riesgos y colaborador del sitio especializado expertoschile.com. Y luego precisa: “la baja en los accidentes fatales no es resultado del azar, responde a un conjunto de estrategias llevadas a cabo por organizaciones privadas, organismos públicos y principalmente por los mismos trabajadores que han internalizado la seguridad como un valor transversal propio”.

Sernageomin también resaltó como parte fundamental de su Programa de Seguridad Minera la regularización de proyectos de explotación en la minería pequeña y artesanal: durante 2012 fueron aprobados por el Servicio 911 proyectos, que corresponden a un 20% de aumento en comparación con lo realizado el 2011 (760).

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Al respecto, Santibáñez valora los avances en regularización de pequeñas faenas, aunque advierte sobre “una realidad que no se puede ocultar”: la gran cantidad de proyectos de pequeños mineros y artesanos existentes. “El hecho de que se regularicen más proyectos es un buen indicio para el análisis de la prevención de riesgos a nivel nacional, pero también es una alarma que indica puntos de fiscalización, mayor personal expuesto a peligros y por ende, mayor personal a capacitar”, aconseja.

“Hoy en día el artesano debe entender que la producción local no puede estar ajena a las normas que regularizan la actividad, el pequeño minero debe comprender que el desarrollo de sus actividades debe ir de la mano con la preocupación sobre su propia seguridad”, sostiene el experto en prevención.

El contexto post “accidente de los 33”

Sin lugar a dudas, en el mundo de la prevención y de la minería chilena existe un antes y un después del 5 de agosto de 2010, día en que un derrumbe de la Mina San José dejó atrapados a 33 mineros a 720 metros de profundidad. En total fueron 70 días que mantuvieron en ascuas al país, cuyo desenlace -que afortunadamente culminó con el exitoso rescate de todos los trabajadores- dejó una reflexión profunda en el mundo privado y en toda la institucionalidad ligada a la minería.

El yacimiento de la mina San José (ubicado 30 km al noroeste de la ciudad de Copiapó), por ejemplo, tenía más de 100 años de antigüedad, y previo al derrumbe de agosto de 2010 ya había registrado accidentes, que le valieron el cese de sus funciones desde marzo de 2007 hasta su reapertura -autorizada por Sernageomin- en mayo de 2008. Entre los accidentes previos con consecuencias más graves figura el de un minero que perdió una de sus piernas debido a un accidente por desprendimiento. Antes, en 2006, se había registrado otro accidente, esta vez de consecuencias fatales, en la mina San Antonio (propiedad de los mismos dueños de la mina San José y separada de ésta por sólo
metros).

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La realidad de aquel entonces, en que habían pocos fiscalizadores encargados de la región de Atacama (una zona justamente abundante en pequeñas y medianas operaciones de minería, muchas de ellas lejanas y dispersas) puso en cuestionamiento a la labor del Sernageomin y las autoridades sectoriales.

No obstante lo anterior, es necesario recordar que la minería, como conjunto, posee la menor tasa de accidentabilidad de todos los sectores productivos del país. El 19 de marzo de 2013, el gerente general de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Cristóbal Prado, informó que la tasa de accidentabilidad laboral (que representa la cantidad de accidentes por cada 100 trabajadores en un año), a nivel nacional, alcanzó un mínimo histórico durante 2012 de 4,60%. De acuerdo a este estudio, los sectores de la economía que anotaron las menores cifras fueron el minero con 1,71%, servicios financieros con 2,16%, y la silvicultura con 2,99%. En el otro extremo, la accidentabilidad más alta se registró en la industria manufacturera, con un 6,46%, en la agricultura con 6,18%, y transporte con un 6%.

Las cifras de la Superintendencia de Seguridad Social (SUCESO) también avalan esta tendencia. En la publicación del organismo “Estadística de Accidentabilidad 2012”, el indicador “Tasa de accidentabilidad 2012 por accidentes del trabajo según actividad económica Mutualidades 2012” muestra que el sector minero logró la menor tasa ese año, alcanzando un 1,6%. En otro gráfico del estudio, en tanto, se puede apreciar que la tendencia a la baja en minería avanza de forma ininterrumpida desde 2003, cuando alcanzó un 3,9% (ver gráficos).

Sin embargo, en el último estudio “Accidentabilidad Minera” (2013 a la fecha) publicado por el Sernageomin, en el ítem “Número de fallecidos por categoría de empresas mineras 2006 - 2013”, se puede apreciar que, al comparar las diferentes categorías de empresas (desde la A hasta la D) a lo largo de los años, la mayor cantidad de fallecidos se concentra en la categoría D (salvo excepciones). Similar tendencia se repite, en cuanto a accidentabilidad, al revisar la “Tasa de frecuencia de accidentes por categoría de empresas mineras 2005 – 2012”. Estos datos reflejan las dos realidades que conviven en la industria: la de un elevado nivel técnico en la mayor parte de las empresas de la gran y mediana minería (con políticas de seguridad laboral desarrolladas y departamentos de sustentabilidad), y las deficientes condiciones de prevención y seguridad existentes en las faenas más pequeñas.

Por ello, tanto a nivel gubernamental, privado y entre especialistas, el diagnóstico post “accidente de los 33” fue similar: se debe desarrollar un profundo proceso modernizador para perfeccionar la normativa vigente en materia de seguridad en las faenas y otras disposiciones legales.

Tras el periodo de análisis, el Gobierno impulsó una serie de cambios, que se iniciaron en el Sernageomin: se reorientó a éste servicio hacia la fiscalización de la industria, se le dotó de mayor presupuesto (lo que permitió aumentar el número de fiscalizadores) y se separó el área de geología.

En esta etapa, de acuerdo a lo expresado en la época por autoridades técnicas del Sernageomin, la mayoría de las primeras fiscalizaciones realizadas post accidente de los 33 en la Región de Antofagasta, que concluyeron en la suspensión de operaciones en minas, se debieron a la falta de medidas de seguridad; la carencia de proyectos de explotación; falta de chimeneas de ventilación; falta de refugios subterráneos; o por no contar con al menos dos vías de evacuación.

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Luego, y como reforma de fondo, el 4 de agosto de 2011 el Gobierno envía un proyecto de Ley de Seguridad e Institucionalidad Minera. Su contenido incluye las normas que regulan las condiciones de seguridad laboral del sector, junto con la creación de una institucionalidad a cargo de la fiscalización, compuesta por la Superintendencia de Minería -que absorbe a la Subdirección Nacional de Minería del Sernageomin y parte de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco)- y además crea el Servicio Geológico de Chile.

La iniciativa legal, sin embargo, generó críticas en distintos sectores vinculados a la minería, y finalmente fue rechazada en el Parlamento el 12 de septiembre de 2012.

Esta propuesta orientada hacia el mundo minero se enmarca dentro de una agenda legislativa mayor, cuyo objetivo es modernizar el sistema de seguridad laboral, y que recientemente incluyó la firma de un proyecto de ley que reforma el seguro de accidentes laborales y enfermedades profesionales (Ley Nº 16.744), el Código del Trabajo y el Código Sanitario (ver artículo sobre la reforma y la entrevista al Subsecretario Augusto Iglesias).

Revista Cero Riesgo consultó a autoridades de la Subsecretaría de Minería sobre un eventual reingreso del proyecto al Congreso en 2013, sin embargo éstas manifestaron que aún no existe un pronunciamiento oficial al respecto.

El escenario actual de la seguridad en la minería

Ricardo Santibáñez, miembro de expertoschile.com, valora las políticas generadas por el Sernageomin a la fecha, en especial las relacionadas a la generación de más monitores en seguridad minera. Sin embargo, apunta a implementar más herramientas que mejoren la seguridad en la totalidad de la minería.

“Recordemos que un Monitor en Seguridad Minera es un trabajador con más de 5 años de experiencia en minería que aprueba un curso dictado por Sernageomin. Estos monitores, dentro del contexto de la pequeña minería serán, sin duda, un buen aporte en lo que a seguridad práctica se refiere. No obstante, la gran porción de mineros activos se encuentran en la mediana y gran minería, donde se necesita mucho más que monitores en seguridad minera”, sostiene. 

“Los Expertos en Prevención de Riesgos A, B o C son los llamados a impulsar el desarrollo preventivo dentro de la minería basándose en las herramientas técnicas de gestión, pero mucho más allá, es realmente imprescindible que las empresas públicas y privadas otorguen a la seguridad la prioridad e importancia que ésta merece”.

En base a su experiencia, Santibáñez plantea sus propias sugerencias para ayudar a reducir aún más las tasas de accidentabilidad, siempre desde la óptica que la seguridad -en la minería y en todos los sectores económicos- sea considerada “una preocupación real de Estado y no sólo de gobierno”. “Se debe apoyar la creación de nuevas y mejores normas, innovar en las técnicas preventivas utilizadas, incentivar al empleador para con el cumplimiento de la seguridad y sobre todo, seguir generando conciencia, voluntad y compromiso en los trabajadores”, concluyó.