Los técnicos de compañías de telecomunicaciones conocen muy bien el trabajo en espacios confinados: su ambiente laboral transcurre en cámaras subterráneas que oscilan entre los 2 y los 10 metros de profundidad, cuyo interior abunda en
cables, desperdicios y humedad. Uno de ellos es Luis Aparicio, quien nos cuenta sobre los potenciales riesgos de asfixia, atrapamiento y asalto que existen en estas faenas.